sábado, 17 de junio de 2017

Mis memorias de mi papá - Día del Padre

No tengo en mi memoria algún Día del Padre que haya celebrado junto a mi papá. Al menos no de forma propia. En cambio, tengo imágenes prestadas de lo que mi mamá describe como esas pocas fechas que pasamos junto a él.

Un momento más que se me escapa, aun cuando desde hace unos años me he vuelto medio “grinch” con respecto al tema de los “días” especiales. Más que creer lo que muchos dicen, que es un día para el comercio, me parece tonto que la gente haga todo lo que deja de hacer durante todo el año. Ese día publican fotos en sus redes y perfiles y les dicen cuánto los quieren ¿Eso no se supone que debemos hacerlo siempre? En fin…

Pero en este Día del Padre, me puse a pensar cómo sería compartirlo con mi papá, de estar vivo. Seguro las cervezas no podrían faltar, una carne a la parrilla (aunque con esta situación económica, no sé si podría), la música de Los Blancos de fondo (que era su preferida), quizá le compraría un regalo y como él era tan formal, podría haberle dado una corbata, unos pañuelos o unas medias de vestir. También es posible que aun viviéramos en Santa Bárbara, así que hubiese invitado a sus amigos. De lo que sí estoy más segura es que le hubiese dado muchos besos y lo habría abrazado cada vez que hubiese podido, no solo ese día, sino cada día de los últimos casi 20 años.

Caí en cuenta de que estaría más viejito, tendría 68 años ¿Cómo sería? Habría bajado de peso, por la diabetes, y en vez de ser tan alto (medía 1,80 cm) se vería más bajo, por aquello de que las personas cuando envejecen se hacen más pequeñas. Su piel estaría más arrugadita. Su salud se habría deteriorado, pues no se cuidaba en lo absoluto. Quizá de allí venga mi obsesión por la salud de los que me rodean.

Él solía ser muy cariñoso y consentidor conmigo y yo le retribuía ese amor cada vez que podía, pues si él no estaba trabajando, yo andaba jugando con mis muñecas y matas… así que en verdad eran pocos los momentos que compartíamos; cuánto lo lamento. Eso podría hoy ser distinto. Se habría puesto más gruñón y como ya no trabajaría, podría tener más tiempo de verlo... Quién sabe...

Creo que a él sí le gustaban estas fechas especiales, porque cualquier motivo era bueno para reunirnos con sus amistades y compartir un rato diferente, así que por eso, y solo por eso, hoy le digo: ¡Feliz día, papi, gracias por tanto en tan poco tiempo!