miércoles, 15 de febrero de 2017

Mis memorias de mi papá - Empiezo a tejer mi infancia

Mi mamá y mi papá en el día de su matrimonio eclesiástico.
Desde hace unos meses, vengo dándole vueltas a una idea: escribir mis memorias sobre mi papá. Para quienes no lo saben, hace 18 años él partió de mi vida y así también partió mi historia en dos. Yo apenas tenía 10 años cuando me tocó despedirlo y todos sabemos que de esa etapa de la infancia son muy pocas las cosas que luego podemos rememorar, quizá solo aquellas más significativas.

Hace poco leí un libro de Isabel Allende, "Retrato en sepia", cuyas páginas finales se me quedaron estampadas y las resumo de la siguiente manera: "La memoria es ficción. Seleccionamos lo más brillante y lo más oscuro, ignorando lo que nos avergüenza, y así bordamos el ancho tapiz de nuestra vida (...) Al final lo único que tenemos a plenitud es lo que hemos tejido".

Ciertamente, lo que recordamos son los momentos más gloriosos, más tristes o más felices; esos colores intermedios se pierden en el tiempo. Por eso hoy lamento cuántas vivencias con mi papá desechó mi memoria y cuáles fueron las que se quedaron, pues me he dado cuenta de que tengo en mis manos las más tristes, aun cuando siento plena seguridad de que antes de ese trágico momento fui una niña bastante feliz.

De allí que, para evitar seguir arriesgando la historia de una de las personas más importantes para cualquier ser humano, decidí utilizar este espacio para empezar a tejer esa época de mi vida y que así permanezcan eternamente mis memorias de mi papá.

Espero, con toda la esperanza, que este ejercicio me ayude a desempolvar muchos otros momentos que hoy no recuerdo con total claridad y así reconstruir la imagen de ese padre amoroso y consentidor, romántico, bailador, trabajador, responsable, justo y honesto por sobre todas las cosas.