viernes, 8 de enero de 2016

Lobo solitario

Soy una persona solitaria. No soy de esas que andan en grupos o patotas. Por ejemplo, no me gusta hacer diligencias o compras acompañada de un amigo o amiga, pues me hacen sentir que pierdo tiempo o que pierden el tiempo conmigo, que voy más lento o que se fastidian  (aunque confieso que en algún momento he querido tener a alguien allí para que me diga si un pantalón me queda bien o no. Esto porque además soy insoportablemente indecisa).

Desde hace poco tiempo me ha dado por reflexionar por qué soy así. Aun no he dado con la explicación, pero pude detectar que fue después de la muerte de mi papá que tomé esa actitud. El último grupo de amigas que tuve fue en secundaria, dos o cinco años después de su partida, más o menos.

Recuerdo que tenía como 10 amigas, con una de las cuales tenía más afiliación pero había otra chica que también la apreciaba tanto o más que yo, al punto de que a veces competíamos, por lo que en un momento de la vida preferí alejarme. Muchos brollos, engaños y decepciones de adolescentes. No intenté buscarme otra amiga, solo me alejé.

Después de ese episodio, puedo contar con una mano los amigos que he hecho, que aun conservo y que valoro porque son los mejores del mundo. No hablo con ellos todos los días. Sé que cuando los necesite estarán allí.

En consecuencia, me siento como un lobo solitario y esto lo vengo a concluir ahora que he vivido completamente sola, desde hace 6 meses. Considero que todos deberíamos tener esta experiencia, así sea corta o larga. Estar sola me ha permitido explorarme, evaluarme, hacer este tipo de análisis, conocer mis capacidades y todo aquello que puedo lograr si me lo propongo.

Aun hoy no logro deducir por qué esta tendencia a la soledad y si realmente me gusta o es que más bien obedece a la pereza. Lo acepto, me da una flojera INMENSA planificar encuentros con esos pocos amigos, por más que quiera saber de ellos. Mi hermana dice que es porque no quiero salir de mi zona de confort, quizá tenga razón; mi cuarto y mi cama son demasiado cómodos.

Muy por el contrario, ver a esa persona de la que estoy enamorada (aunque no seamos novios) es lo único que me hace despertar temprano, levantar de la cama, vestirme, arreglarme, querer salir a la calle y demostrar lo que siento por él. A su lado, la voluntad se transforma en energía y actividad, pero esas oportunidades de verlo son bastante escasas.

No sé si sea un autosaboteo en mi vida pero sí me pregunto si seguiré siendo como un lobo solitario, si la pereza será invencible y si envejeceré sola.