jueves, 16 de octubre de 2014

No sirve de nada

Esta semana estuve pensando en eso que creí que servía o al menos influía para encontrar al amor de tu vida.

Yo, ilusamente consideraba que ser bonita, tener un buen cuerpo (y eso implicaba contar con senos y trasero grande), ser educada, inteligente, respetuosa, agradable, culta, tener buen gusto y un gran etcétera de atributos podían determinar tu vida en los asuntos del amor. Al tener tantas buenas cualidades era seguro que tendrías a tu lado a ese hombre ideal para ti.

Pues acabo de entender que no es así y les comento esto desde dos contextos completamente distintos.

Uno lo protagoniza la Miss Universo actual, María Gabriela Isler, quien comentaba hace unos días, en una entrevista que le hicieron, que su novio debió hacer grandes esfuerzos para que la relación continuara entre ellos debido a sus compromisos con la organización mundial. Eso contempló horas de viaje, permisos en el trabajo, gastos económicos, entre otros. Por un momento pensé: "Claro, es la Miss Universo... Quién no lo haría".

Por otra parte, la escena la protagonizan una pareja de marabinos, quienes a las 7:30 de la noche y bajo una lluvia están tomados de la mano, en medio de una fila de personas que esperan transporte público en pleno centro. Ella, reposa su cabeza cansada en el hombro de su amado y él, pendiente de todo a su alrededor, de vez en cuando pasa su otra mano por el cabello de su novia. Ambos se ven de bajos recursos; a ella, con unos kilitos de más, se le asoman por la blusa unos cauchitos de grasa, su pelo mojado y con frizz, sin nada de maquillaje y en zandalias casi rozando el suelo. Él no es muy distinto, solo los diferencia su piel bastante morena. Y contemplando esta escena, se me cayó mi creencia.

Concluí que definitivamente de nada sirve ser flaco o gordo, alto o bajo, moreno o blanco, pobre o rico, educado o analfabeta, respetuoso u ofensivo, agradable o insoportable... al menos en cuestiones de amor NADA de esto importa... cuando estás con la persona a la que verdaderamente amas y te ama, nada de esto se toma en cuenta.

Cuando compartes tu vida con el verdadero amor no te importa cómo sea física o emocionalmente, ni lo que tengas que hacer por él, ni el tiempo invertido, ni los ruegos, ni los contextos, ni las distancias, ni nada... Cuando estás con la persona que es, simplemente eres feliz a su lado y haces hasta el más grande esfuerzo por hacerla feliz y por estar a su lado... por los siglos de los siglos, Amén.

La belleza interna y externa es absolutamente inservible si de amor se trata porque al que está destinado a amarte para toda la vida no le importará que seas dulce y bella o agria y fea.

sábado, 16 de agosto de 2014

Esperar sin desesperar

Hace unos días ocurrió algo muy bueno en mi vida. Me ofrecieron el trabajo que tanto había soñado. Desde hace mucho tiempo, sentía que donde estaba trabajando me estaba oxidando. Quizá porque caí en un letargo o me contagié un poco de aquello que denominé "la enfermedad del funcionario público". Hace un tiempo, surgió una oportunidad parecida que hoy considero mi proyecto de vida, para y por el cual estoy ahora donde estoy.

Lo cierto es que ya tengo un mes haciendo, conociendo, aprendiendo y a la vez poniendo en práctica conocimientos que fui adquiriendo por mera vocación. Es un trabajo duro, estresante, sumamente agotador pero todo eso se compensa por el simple hecho de que me gusta.

Ahora bien, mi reflexión va más allá de contarles esta buena nueva. Por muchos años esperé que llegara este momento de volver a sentirme útil, activa y viva. Me quejaba mucho, lloraba, me deprimía y le preguntaba mucho a Dios sobre qué debía aprender de todo eso.

Y bueno... Sí aprendí algo: aquella frase muy conocida por estos lados "el que mucho espera se desespera" es muy cierta, como también es muy importante saber esperar el momento preciso para vivir las cosas.

Mi mamá siempre me lo decía: "todo a su momento", cuando se negaba a dejarme tener novio a los 13 años (y ahora entiendo que con razón). Y sí, es así, todo tiene su momento de llegar, de ocurrir. No es que vamos a esperar que las cosas caigan del cielo, pues para que me llegara esta oferta de trabajo mucho tiempo invertí en capacitarme en el área.

Actualmente, me ocurre una situación parecida, en la que me he desesperado infinidad de veces, por no entender que no es el momento aun de vivir esa experiencia con esa persona. Han pasado casi dos años y aun sigo esperando. Pero esto me permitió entender que si está escrito en nuestros destinos, ocurrirá y podremos compartir nuestra vida juntos. Y si no, pues lloraré bastante.

Terminaré este post con un mix de frases hechas: El que espera no debe desesperarse pues nunca es tarde cuando la felicidad llega :-)

sábado, 1 de marzo de 2014

Quiero amarte

Quiero amarte con tranquilidad.
Quiero amarte con serenidad.
Quiero amarte con libertad.
Quiero amarte con confianza absoluta.

Quiero amarte sin dependencia.
Quiero amarte sin ataduras.
Quiero amarte sin miedos.
Quiero amarte sin preocuparme porque se nos pasa el tiempo y yo sigo sin amarte como quiero amarte.