martes, 5 de noviembre de 2013

Un español sin fronteras

Para los que me conocen no es un secreto que soy fiel admiradora y defensora del lenguaje. En el mes de octubre, tuve la oportunidad, la dicha y la bendición de asistir al VI Congreso Internacional de la Lengua Española, en Panamá, un evento trienal que organizan la Real Academia Española y el Instituto Cervantes, junto con la colaboración del Gobierno del país de turno.

(De izquierda a derecha) Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes; Felipe de Borbón, príncipe de Asturias; Ricardo Martinelli, presidente de la República de Panamá; y José Manuel Blecua, director de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua, en la sesión inaugural del congreso.
Este encuentro se realiza para discutir y reflexionar sobre el futuro de nuestra hermosa lengua y este año escogieron como tema central el español en el libro, por lo cual se planificaron secciones en las que los muy destacados ponentes expusieron su percepción sobre las editoriales, la educación, la lectura, Internet y los medios de comunicación.

Pude darme cuenta de que las ideas de los catedráticos, académicos, escritores y demás personalidades con un largo camino en las letras, no estaban tan apartadas de mi forma de pensar con respecto a lo que allí se discutió, aunque difiero en varias proposiciones.

El Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa expresaba que el español no debe cerrarse en su interacción con otros idiomas; muy por el contrario, debe aprovechar este intercambio para incrementar su vocabulario, sin perder su fisionomía, sus construcciones gramaticales ni su difusión.

El vicepresidente de Nicaragua y escritor, Sergio Ramírez, presentó un magistral discurso sobre las grandes posibilidades de aquellos que hablamos el español, pues podemos comunicarnos con y entre 22 sociedades que poseen el español como lengua materna y otras tantas donde se habla como lengua secundaria.

Varios ponentes coincidieron en que en la enseñanza de la lengua española se debe continuar induciendo la lectura de la literatura universal pero sin imposiciones u obligatoriedades, pues esto conlleva al desinterés del alumnado. La propuesta es presentar una lista de libros opcionales, ya que el fin es que se lea y que el educando escoja aquello con lo que se sienta más atraído o identificado.

Aunque el tema de la producción literaria para los nativos digitales (población que nació en la era del Internet y las computadoras) generó polémicas, yo estoy de acuerdo con aquellos que están a favor de que los libros deben emerger a la red de forma gratuita, de fácil lectura y con herramientas audiovisuales y textuales, que puedan captar la atención de niños y jóvenes que han crecido en el universo de la multimedialidad.

No podemos negarnos a una realidad como lo es el crecimiento exponencial de usuarios que demandan  contenidos electrónicos. Cierto es que en la sociedad de hoy se habla y se escribe más, apartando la calidad de estos. Lo que nos debe interesar es que los contenidos que se ofrezcan estén adaptados a las necesidades de la vida digital actual.

Fueron muchas las experiencias vividas y conocimientos adquiridos en tan poquitos días. Ojalá pudiera contárselas todas pero, como sabemos, la lectura en Internet es breve y requiere concisión por lo que debo adecuarme a las características del medio.

Solo debo concluir con una invitación a la preservación del español, en todas sus variedades y dialectos.

;-)