viernes, 1 de febrero de 2013

Si no tiene nada bueno que decir ¡¡¡cállese!!!

Una lectura del Padre Alberto Linero, editor del oracional "El Man está vivo" de Colombia, me hizo reflexionar sobre un aspecto en nuestras relaciones personales que es bastante frecuente.

Seguro les habrá ocurrido que cuando pasan mucho tiempo sin ver a alguien conocido, este les hace algún comentario sobre tu aspecto físico, como por ejemplo:

- Sí estás flaaaacaaaa.
- Estás igualita.

O cosas tan obvias como:
- ¿¡¡¡Te pintaste el cabelloooo!!!?
- ¿¡Te pusiste braquets!?
... y uno con cara de chévere responde: "Ajaaaa".

Sin embargo, la mayoría de las veces este comentario no es agradable. Muchas personas se encargan solo de buscarte el lado negativo, no sé si con premeditación y alevosía, para hacerte sentir mal. Típico:

- ¡¡¡Sí estás gordaaaa!!!.
- Ese color de cabello no te queda bien.
- ¿¡Y no te has casado!? ¡¡¡No puede seeerrrr!!!
- ¿¡Y terminaste con fulanito!? ¿¡Y eso!? ¡¡¡Segurito te pegó cachos!!!
- ¿¡No tienes trabajo!? ¿¡¡¡Y cómo haces para vivir!!!?.
- ¿¡Y aun no tienes niños!? ¡¡¡Ya estás mayorcita y además, una no puede quedarse sola!!!.

De verdad, esta gente no tiene dos dedos de frente, porque sino no entiendo… ¿¡A quién que se haga llamar tu amigo se le ocurre juzgarte, criticarte o hacerte ver cosas malas de ti!?

Como decía el Padre Linero, esos comentarios no le hacen bien a nadie; muy por el contrario, llenan a esa persona de inseguridades, afectan su autoestima y hacen hasta agarrarle rabia al otro. No hay nada más bonito que decirle a un amigo lo bien que se ve o resaltar alguna acción buena que haya hecho.

Tampoco es caer en la idolatría absurda o, como decimos en Maracaibo, “jalar bola”. Simplemente, es destacar las cosas buenas, aquellas que hagan sentir bien a nuestros semejantes, valorarlo y subirle su autoestima.

Pero si no tiene nada bonito que decirle, mejor no diga nada.