jueves, 17 de marzo de 2011

Profesora nostálgica

Hoy terminó mi primer semestre como profesora en la Universidad del Zulia. Sin embargo, aun me queda un semestre más como parte del plazo de la Ayudantía Académica que estoy ejerciendo en la escuela de Comunicación Social.
Mientras mis alumnos presentaban el examen, sentí nostalgia, a pesar de que no fueron los mejores. Supongo que a medida que pasa el tiempo el docente se acostumbra a recibir y despedir nuevos alumnos en cada semestre, pero al principio entristece.
Mi corazón se puso chiquito y hasta mis ojos se aguaraparon cuando me despedí de la otra sección, que sí estaba integrada por excelentes e interesados estudiantes: "Ya que esta es la última vez que nos veremos, quiero decirles que fueron la mejor sección que pude tener y que les deseo el mejor de los éxitos en esta maravillosa carrera". Me detuve. "Mejor que lo deje hasta aquí", pensé, pues estaba a punto de quebrarse mi voz.
En mis años de estudiante, siempre me gustó que los profesores dijeran algo así al terminar el contenido de la materia. Cuando ellos no lo hacían, era yo quien les decía que para mi "había sido un honor ser su alumna", claro, siempre que se lo mereciera de verdad.
Luego de la nostalgia, recordé que algunos de ellos probablemente no pasarán, así que (por desgracia) quizá me los consiga el semestre que viene.
A pesar de los desencantos y desilusiones que pueda llevarme, estoy completamente segura de que me encanta la docencia. La adquirí desde antes de nacer, pues mi madre estudiaba Educación, mención Matemática, cuando yo me formaba en su barriga.
Es tanto lo que se aprende como lo que se enseña. Hoy me siento satisfecha por haber dado a otras personas, el conocimiento que me dieron a mi y quizá un poquito más de mi corta experiencia. Ojalá la aprovechen.
La pregunta que surgía en mi mente, mientras los miraba para que no se copiaran era: ¿El próximo semestre seré mejor o peor profesora?