martes, 22 de junio de 2010

Vibrando por el fútbol

En estos días de fútbol y buena vibra, no me queda más que hablar también de ese deporte en mi blog. Muchas cosas han unido a todos los seres humanos del planeta en un momento determinado. Catástrofes o terremotos son los más comunes; pero pocas veces nos acerca un sentimiento tan agradable, divertido y de tanta energía positiva como el que estamos presenciando ahora: el Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010.

Quizá parezca algo tonto, pero se me eriza la piel cuando pienso en que millones de personas en el planeta tierra estamos vibrando bajo este mismo sentimiento que ocurre cada cuatro años, como es el caso de un Mundial de Fútbol. Miles de millones andamos todo el día pendientes de los televisores, las computadoras y su internet, la radio y la prensa para ver cómo van los partidos, quién está jugando y sobre todo quién va ganando.

Pero lo más admirable de todo este movimiento -por llamarlo de alguna manera- es que apoyemos y "liguemos" equipos de otros países que a veces ni conocemos y que apreciemos el esfuerzo que hacen aquellos que no son tan buenos (pero como me dijo una profesora en estos días "por algo están en un Mundial").

Esa expresión de felicidad que me eriza la piel la puedo ver en cada reunión de amigos, quienes se juntan para disfrutar de algún partido; en los restaurantes, donde los fanáticos se congregan para deleitarse con el mejor fútbol del mundo; en cada niño que lleva una camisa de Brasil, Argentina o Sudáfrica; en los abrazos que se dan unos y otros para celebrar un gol; o hasta en el simple grito de un "goooooollllll".

De las tantas canciones que salieron para venerar este evento, me inspiró profundamente la letra de Waving Flag, interpretada por David Bisbal y K'naan; en especial, esta parte:
"...unidos seremos grandes, seremos fuertes, somos un pueblo,
bandera de libertad, que viene y que va (...) "


¡Todo eso me encanta, por más sencillo que parezca! Quiero compartir con ustedes y quizá contagiarlos de esa felicidad, de lo afortunada que me siento de poder vivir estos acontecimientos que por instantes de tiempo derriban fronteras y muros de separación y nos convierten en un mundo unido que baila al mismo son, que nos hace sonreir y olvidar el odio, las guerras. ¿Sería una locura proponer que un Mundial de Fútbol se realice anualmente?

domingo, 13 de junio de 2010

150 días aprendiendo del racionamiento

Aunque hace un tiempo escribí en este blog acerca de la falta de luz eléctrica en Venezuela, hoy quisiera retomar brevemente el tema para referirme y reflexionar sobre la suspensión del racionamiento eléctrico en todo el país, anunciado por el presidente Chávez el pasado 10 de junio. Sacando cuentas y haciendo memoria, el racionamiento oficial comenzó el 12 de enero de este año y en 150 días pudimos vivir todo tipo de emociones y experiencias.

No quiero ponerme dramática, ni juzgar ni echarle la culpa a nadie, simplemente porque prefiero mirar la situación desde otra perspectiva.

Es cierto que se convirtieron en días de mucha ansiedad, estrés y preocupaciones por pensar a qué hora se iba la luz, que si me va a quemar algún artefacto eléctrico, que si tengo que hacer todo rápido antes de que me corten el servicio, que si hay mucho calor (sobretodo aquí en el Zulia), que si son horas perdidas y me siento inútil mirando al techo entre la oscuridad.

Pero también es cierto, que esas cuatro horas (en un principio), luego dos horas y finalmente una interdiaria sirvieron para que las familias se unieran, por fastidio, porque no nos quedaba más remedio o porque la situación nos obligaba, pero a fin de cuentas nos unimos más. Cuando se iba la luz, mi hermano se acercaba al cuarto de mi mamá (que valga la acotación, no suele hacerlo) y nos poníamos a hablar, a actualizarnos y hasta a jugar quién se supiera más palabras por tal letra, mientras pasaban las horas.

Recuerdo que mi tía solía reunirse con sus amigas en la casa de alguna de ellas que sí tuviera luz para pasar el rato recordando sus viejos tiempos, discutiendo temas actuales, compartiendo las últimas recetas de cocina y por supuesto, jugando cartas.

Puedo decir que aprendí a ganarle la batalla al calor, haciendo jugos de limón o echándome viento con lo que me pasara por las manos, escogiendo la ropa más liviana y fresca y hasta durmiendo con calor.

Pero también me incentivó a pensar más en la conservación de nuestra tierra y a buscar ideas para evitar su ya continuado proceso de destrucción. No sé si por casualidad o causalidad en esos tiempos ocurrieron los terremotos de Haití y Chile y las inundaciones en diversos países del mundo, lo que llamó más mi atención y preocupación por lo que le hacemos día a día a nuestro maltratado planeta.

Quisiera que todas las personas entendieran que aunque el racionamiento ya está suspendido no debemos volcarnos a malgastar la electricidad o el agua. Ojalá que apesar de las molestias que esos 150 días pudieron causar, muchos venezolanos hayan reflexionado como yo o mejor que yo. Porque aunque parezca pesimista, creo que estos fueron los trailers de lo que tarde o temprano nos tocará vivir.

jueves, 3 de junio de 2010

Las esclavas de la vida

Durante la historia de la humanidad siempre se ha querido hacer de la mujer la esclava del hombre. De unas formas más bonitas que otras, pero a fin de cuentas esclavas, sirvientas. Pienso y pienso y estoy segurísisma de que yo no hubiese podido vivir hace miles de años atrás, en otra época, en la que la mujer era súper sumisa y hacía todo lo que el esposo le decía... osea me hubiesen matado a pedradas o ahorcada en el centro de la mitad del medio del pueblo.

Aún hoy me rehúso a ser esclava de aquel que se le ocurra la terrible idea de ser mi esposo. En mi triste sociedad maternalista, las mujeres siempre les han hecho TODO a sus esposos, hijos, nietos y todo ser humano que supuestamente depende de ellas o son su "responsabilidad". Y empieza mi cuestionamiento interno... Por qué? Por qué tengo que cocinarle, plancharle y lavarle la ropa a un tipo que no es nada mío... que ajá... yo lo podría amar mucho, pero por eso tengo que hacerlo?

Entiendo que el problema origina cuando las mamás nos hacen todo desde pequeños y por el miedo de que los niños se vayan a "volver homosexuales", no dejan que ayuden en nada de la casa excepto cosas que impliquen fuerza.

Todo sería tan perfecto si a ellos se les enseña desde un principio que las tareas del hogar pueden ser compartidas y que no los hará menos hombres agarrar una escoba, lavar unos platos, hacer la comida y que cada quien lave su ropa.

No sé qué voy a hacer cuando me case... Creo que habrá un buen anuncio antes, para que después no haya pataleos... pero me rehúso, me rehúso a ser la de todo en un hogar.