sábado, 8 de mayo de 2010

Para ti, mami

Sé que hace 22 años cuando te anunciaron mi existencia sentiste muchas cosas miedo, inseguridad, alegría, ganas de llorar, ganas de salir huyendo, temor por tu salud, felicidad. Me imagino la escena y me da nostalgia. Papi sonriente llegando a casa con LA noticia, Marjorie y Rafael celebrando que tendrían una hermanita y tú mirándolos, sin saber si reír o llorar. Tu valentía y buen coraón te hicieron seguir adelante, permitiéndome vivir 9 meses en el lugar más seguro y sobrecogedor del planeta: tu vientre. Yo creo que en aquel momento hice la mejor elección de vida: escogerte a ti como mi mamá.
Durante estos 22 años he visto cómo una mujer que nada sabía de criar hijos o hacer comida, ha aprendido a levantar una familia que a mitad del camino se cayó de un décimo piso y a preparar las comidas con el más sabroso sazón: tu amor. Esa fortaleza, paciencia y dulzura que reinan en ti han sido la fuerza motriz que nos ha mantenido unidos desde hace casi 12 años.
Gracias a toda tu sabiduría y conocimientos, hemos aprendido innumerables cosas. Sólo parafraseo lo que bien dijo Marjorie hace un tiempo: mis papás son como un diccionario andante, pues saben todo lo que les pregunto. Has sido tan inteligente que tomaste la mejor decisión al aceptar al mejor hombre sobre la faz de la tierra para convertirlo en nuestro papá y junto a él viviéramos y aprendiéramos experiencias primordiales de la vida.
A veces quisieras que tus tres hijos fuéramos como tú, pero eso es imposible pues cada uno nos robamos un pedacito de ti: Marjorie, tu interés por la medicina; Rafael, tu puntualidad; y yo, tu sensibilidad. Sin duda, tú eres nuestro ejemplo a seguir en dedicación, constancia y responsabilidad por el hecho tan admirable de haberte graduado en dos profesiones y aún después de tu jubilación sigas siendo alegre y activa.
Si en algún momento me llegaras a faltar, como sé que pasará, me quedará la inmensa satisfacción de haber sido muy dichosa por tener una mamá inigualablemente bella, por haber compartido a tu lado, por haber aprendido tantas cosas de ti, por haberte cuidado, por ser tu compañía (aún en la distancia), por ser la lágrima que un día se convirtió en sonrisa. Mientras tanto, hoy le doy gracias a Dios por permitirme disfrutarte y celebrar tu día. FELIZ DÍA, MAMITA.

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