jueves, 19 de noviembre de 2009

¿Cambiando para bien o para mal?

En estos últimos meses, he estado consciente de los cambios que se han dado en mi vida y no sé cómo, por qué, cuándo, ni para qué. Lo cierto es que yo siento que no he hecho nada intencionalmente para buscarlo, mas sí lo he encontrado.

Creo que todo vino con mi graduación de periodista. Cuatro años que se me pasaron volando y ya ni recuerdo mi primer día de clase. No sé si me reí o si sufrí; no estoy segura si fue la mejor etapa de mi vida, como dicen muchos; no sé si me quedaron amigos; no sé si tengo algún recuerdo que valga la pena contar a mis nietos.

Hace unos días fui hasta mi universidad y me impresionaba ver lo diferente que ya soy a los estudiantes de ahorita: me visto más formal (aunque nunca me gustó andar en gomas), me maquillo, me seco el cabello, pero además, me expreso diferente, tengo más léxico y me encanta hablar del periodismo y sus conflictos. Hoy me siento tan extraña que opaca la felicidad de mi logro.

Es increíble cómo pasan los años sin que te des cuenta y aunque muchas personas te digan que debes vivir al máximo cada día, parece que los viví con más pereza. Es impresionante cómo de un día para el otro cambia mi vida simplemente porque soy profesional. Mis pensamientos no son los mismos de hace siete o diez años, ni mis metas, ni mis ideas y no puedo definirlas como mejores o peores, simplemente no son iguales.

"¿Será doctor, que esto me pasa sólo a mí o a todo el mundo?", no sé si la respuesta la tendrá Freud o Arjona, pero creo que no hay nadie que salve de este absurdo.