viernes, 25 de septiembre de 2009

Meditando, trasladando

Sentí cómo mi cuerpo se iba elevando lentamente. Una media vuelta, dos vueltas completas, horizontal, vertical. Yo, en un intento por evitar esa sensación, no dejaba de pensar en que quería que terminará y de vez en cuando medio abría los ojos para recordar que estaba acostada en la cama de un consultorio. No estaba drogada; fue mi primera meditación.

Mientras la voz del cd me decía que me relajara, yo luchaba por no hacerlo, no sé ciertamente por qué, pero a juzgar por esa sensación de desprendimiento creo que sí lo logré.

Esa voz de mujer me decía que me iba a encontrar con mi ángel de la guarda y así lo sentí, mas no lo vi, no pude definir su rostro.

Al final de la meditación, ella me sugería sentirme feliz, en paz y en tranquilidad. Sin embargo, dentro de mí sentí mucha tristeza, quise llorar, llorar por mucho rato, hasta sacar todo lo que ha dejado una huella negativa en mi vida, lo que ha sellado mi corazón, la ausencia, las distancias, los engaños, la lástima.

Cualquiera diría que he tenido una vida horrorosa y no ha sido así, no la considero, pero sí ha habido ciertos episodios que todavía no he podido descifrar el contenido de la moraleja ni saber de qué manera me pueden enseñar a ser mejor.

1 comentario:

  1. Mente selectiva = mejor imagen mental.

    Este es un extracto a mi manera de tu texto:

    Sentí cómo mi cuerpo lentamente en esa sensación acostada en al cama. Yo luchaba por no hacerlo. Esa mujer me me decía que me iba a encontrar y así lo sentí.

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