sábado, 22 de agosto de 2009

90 minutos diarios, por un soldado verde (y III)

La segunda es la vencida

Diez meses después de aquella negativa, llegó el nuevo proceso de alistamiento militar y el martes 30 de mayo de 2006, se levantó de su cama, a las 7 y 30 de la mañana, con unas ganas inmensas de llegar a la Barraca.

Narra Rafael que cuando llegó, el Teniente González, que se encontraba en la puerta, le dijo que la vida militar era difícil y que no creyera que con esos lentecitos (de sol) podría entrar allí. Él le respondió: “Yo sé que esto es difícil, pero es mi sueño y lucharé por conseguirlo”. Ante esta respuesta, el Teniente le indicó a dónde debía dirigirse y que luego de terminar el proceso se iría con él a su cuartel.

Los exámenes y la entrevista resultaron un éxito y a las dos de la tarde se dirigía, junto a seis jóvenes más, a la 11va División de Infantería, ubicada en la Av. Universidad, lleno de satisfacción y orgullo.

Hoy, cada vez que el reloj marca las 4 y 30 de la madrugada, Rafael abre sus ojos en una cama cualquiera y en un cuarto donde duermen 30 muchachos, aproximadamente. Se levanta rápido con la cuenta regresiva de un cabo. Se coloca su gorra, sus botas negras y su uniforme verde, muy parecido a aquel soldadito que un día le regalaron.

1 comentario:

  1. Excelente relato y bueno quizas tenga su moraleja "Nuncas dejes tus sueños a un lado aunque otras personas te digan que no podras realizarlo" mmm lo que me deja la duda es si esa persona a la cuel relatas su historia es algun familiar de ti. Sigue escribiendo y yo seguire leyendo tu blog que aunque no comente a diario siempre estoy pendiente, cuidate mucho marissel.
    Franklin Reyes

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