domingo, 28 de junio de 2009

A mis admirados periodistas

Han surgido tantas notas relacionadas con la celebración del Día Nacional del Periodista, ayer 27 de junio de 2009, que pensé en que mi blog no podía quedarse atrás. Tenía pensado escribir sobre otro tema, pero ya que insisten...
No es que me moleste, de hecho, me encanta que desde ya -sin haberme graduado- existan personas que me envíen un mensajito felicitándome y deseándome éxitos, es lo máximo. El problema es que no sabía bien qué escribir, por dónde enfocarlo, porque estoy tan cansada de leer la historia, las típicas reflexiones, llamados de consciencia, lloriqueos por la falta de libertad de expresión, citas célebres, reformas a la Ley de Ejercicio del Periodismo sin basamentos serios y un gran etcétera, que no sabía cómo darle una visión diferente en este espacio.
Luego recapacité en que, aunque estoy a meses de convertirme en periodista, no me siento lo suficientemente capaz ni con la autoridad de producir un discurso sobre el periodismo y su situación actual. Entonces, decidí plasmar aquí dos expresiones de personajes diamatralmente opuestos, uno de carne y hueso y otro del carbón del lápiz, quienes, de forma paradójica, tienen una visión real de este ejercicio tan controversial.
No me despido sin antes dar mis felicitaciones y gracias a esas personas que han sido fuente de admiración, respeto e inspiración durante los cuatro años de carrera y en los que me he enamorado no sólo de esta apasionante profesión... Ellos saben quiénes son...!
¡Feliz Día (atrasado) del Periodista!

"Hay, hoy en día, el peligro de que estas empresas se conviertan en grandes fábricas de opinión, lo que podría ser muy peligroso para un país el que la posibilidad de determinar la opinión pública quedase en manos de tres o cuatro grandes ricos que pudieran decir: Vamos a fabricar este hombre, vamos a destruir este otro, vamos a hacer que la gente le coja odio a esta idea y crean en aquella (...) Hay que asegurarles a los periodistas, a los hombres que hacen periódicos, todas las garantías en su trabajo; hay que crear una responsabilidad, un límite al poder de los fabricantes plutocráticos y empresariales de opinión..." comentario hecho por Arturo Uslar Pietri en Barcelona, el 25 de abril de 1966 (nótese la fecha) (citado por el periodista Eleazar Díaz Rangel, en su columna "Los Domingos de Díaz Rangel", el 28 de junio de 2009).

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