domingo, 14 de junio de 2009

El peso de estudiar

Hace unos días, mientras iba en un autobús hacia mi trabajo, quedé pensativa luego de ver a un niño junto a su mamá. El pequeño de 8 años aproximadamente apoyaba su cabeza en uno de los tubos del bús y cerraba sus ojitos de vez en cuando. Delgado, de cabello amarillo como el sol, ojos azul cielo y vestido en camisa blanca y pantalón negro, llevaba en su espalda lo que denominé "el peso de estudiar", o sea, su bolso. Parecía más cansado por cargar ese morral que por haber pasado ocho horas en su colegio.
En ese momento, pensé en todos los bolsos que tuve y que variaban desde el maletín con rueditas, el de cargar en la espalda, el de mano y todos los motivos entre los cuales destacó en mi memoria uno de garfield, mi preferido. Era todo en rojo y tenía la imagen en relieve. Sencillamente, hermoso.
Despúes, me compadecí del niñito, pues recordé completico lo mucho que pesaban esos bichos y que por culpa de ellos, de vez en cuando me da lumbago. Claro, y a quién no se le iba a desviar la columna con tanto peso.

No tengo claro en qué grado, pero sé que hubo un momento en que debía usar un cuaderno para cada materia. Era divertido hasta cierto punto porque a veces se me olvidaba el cuaderno de la cátedra que tocaba ese día y tenía que copiar la clase en la última página de algún otro (desviando mi mirada de vez en cuando para mirar los corazones y las declaraciones de amor en la respectiva última página de cada cuaderno). Después cuando llegaba a mi casa, tenía que "pasar" el dictado en el que correspondía.

En ocasiones, llevaba hasta cuatro cuadernos y libros en un día, no digo se me iba a dormir la espalda. No sé como ahora pretenden que tenga buena postura.

La reflexión autobusera concluyó en ¿Por qué nos debe costar tanto estudiar? Al punto de quemarse las pestañas, dormirse en un bús de cualquier ruta y darle gracias a Dios de que, aunque me roben, estoy viva. Por qué tiene que costar tanto el estudio, si con lo interesante que es debería ser un paseo, una diversión, algo hermoso, fácil y sencillo.

2 comentarios:

  1. Estoy completamente de acuerdo contigo. Yo también me he preguntado por qué, a veces, tengo que sufrir para estudiar, cuando aprender es algo tan hermoso y también me quedo dormida en el bus camino a mi universidad y me duele la cabeza por el trasnoche, el colon, pero qué más da, ese es el destino que escogí y me hace feliz.

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  2. Sabes? a veces creo que es para enseñarnos a valorar lo que vamos aprendiendo en ese proceso, pero sigo sin entender por qué debe ser tan forzoso! aunque como tu dices, así lo escoge uno y tiene que cargar con eso. En algunos casos, tiene sus recompensas :)

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