domingo, 22 de marzo de 2009

¿Qué pasa con la producción televisiva en Venezuela?

Aunque soy de la mención de Periodismo Impreso, sigo con bastante frecuencia los canales de televisión venezolanos. Y no es porque sean muy buenos, sino porque durante mi infancia viví en un pueblo en el que el servicio de cable ni existía; en su lugar, teníamos una gran antena que mi hermano movía en busca de señal nítida. Luego, me quedó la costumbre de verlos.
Ahora, que he estudiado y me he dado cuenta de lo que se puede hacer con y en la televisión, me entristezco demasiado por lo que he visto durante mis 21 años de vida.
Quiero aclarar, como dice uno de mis profesores, que a pesar de que me desarrollo dentro de la Comunicación Social, la televisión no es mi especialidad y la critico como una espectadora más.
Este post se lo dedicaré brevemente a Venevisión y al programa "Guerra de los sexos", transmitido todos los sábados a las seis de la tarde y, según el señor de voz gruesa que hace la publicidad, vuelve renovado.

Renovar, según mi muy consultado DRAE (Diccionario de la Real Academia Española), siginifica "sustituir una cosa vieja, o que ya ha servido, por otra nueva de la misma clase".
Nótese que dice "por otra nueva de la misma clase", por lo que yo no esperaba que cambiaran la temática del programa (de la cual tengo otras opiniones), sino, aunque sea, su estructura o desarrollo.
Pues nunca fue así. Volvió renovado de los mismos juegos machistas en los que tratan de demostrar que el hombre tiene más fuerza que la mujer, presentación, animadores (Viviana Gibelli y Daniel Sarcos), escenario y el "juez", quien no entiendo por qué siempre está del lado de las mujeres.
Entonces me pregunto, ¿Qué pasa con la producción televisiva en Venezuela, con los Productores Independientes, con la gente que trabaja en ese canal? ¿Será que toda la imaginación se les va en el Miss Venezuela y en el Festival de la Orquídea? Me rehuso a creer que es por falta de dinero.
No es que tuviera muchas expectativas, pero algo diferente esperaba, a parte de la bienvenida que le hicieron a Viviana y el regalito chimbo que le dieron (no sé de qué marca sería el conjuntico del bebé, pero hasta yo le podía regalar eso).
Sigo deseando un programa, como dicen "Hecho en Venezuela" que me haga esperar toda la semana para verlo, que me divierta y me enseñe y me demuestre que hay personas realmente buenas a las que se les da oportunidad en la televisión.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Mujeres: ¡Sigamos luchando por la autonomía!

Para nadie es una novedad que siglos atrás, el hombre tuvo mayor representatividad, libertad y privilegios que la mujer en los diferentes escenarios de la vida pública y en la vida privada.
Desde hace unas cuantas décadas, las féminas se han dado el puesto que desde la existencia les corresponde, no sólo por ser un ciudadano más dentro de la sociedad, sino por la preeminencia que tienen en el desarrollo de la humanidad. Sin embargo, y aunque no queramos reconocerlo, el hombre sigue teniendo mayor poder que nosotras en las distintas actividades y roles de la vida.
A esta triste conclusión llegué en un juego de bolas criollas que presencié hace algunos meses y en el que observaba cómo el hombre, en funciones de capitán del equipo, conserva ese dominio ante la mujer y cómo nosotras seguimos siendo tan sumisas frente a la autoridad que ellos bien se saben dar.
Indicándole hacia dónde debía lanzar la bola y cómo hacerlo, él tomaba el control del juego, mientras que la mujer acataba tranquilamente las órdenes que su capitán le advertía.
Del mismo modo, lamentablemente, el género masculino tiene mayor capacidad para realizar algunas acciones que el género femenino no puede hacer todavía, como por ejemplo, al cargar cosas pesadas, estar mayor tiempo de pie, ejecutar deportes extremos, entre un sinfín de cosas.
Creo que es inaceptable la superioridad que el sexo masculino tenía años atrás y es un deber que tenemos todas las mujeres no permitir que vuelvan a tener semejante preponderancia en relación con nosotras.
Por supuesto, en muchos campos les hemos hecho competencia y hasta les hemos ganado, como por ejemplo en los diferentes deportes de natación, fútbol, pesas, atletismo, gimnasia; como directoras o presidentas de alguna asociación; en el hogar, al tener más control de las compras, la educación de los hijos, la cancelación de servicios; entre muchos más. Incluso, hemos alcanzado algo que ni siquiera ellos tienen: Día Internacional de la Mujer, celebrado el pasado 8 de marzo.
Con todo esto, quiero que quede claro que no pertenezco a la extrema feminista, pues creo en la posibilidad de que ambos sexos puedan convivir en paz y armonía, siempre y cuando se respeten sus derechos, así como también pienso que uno no podría sobrevivir sin el otro y así lograr la evolución de la vida en el planeta.

jueves, 12 de marzo de 2009

Rosa Nava: “No soy una experta en arte; sólo soy una espectadora”

Para dar inicio a la publicación de mis mejores trabajos, quise comenzar con esta entrevista de la que siento más orgullo de mí. Espero que la disfruten tanto como yo.



En el séptimo piso de un edifico, abre la puerta una señora de ojos hinchados y sonrisa fucsia, cabello con algunas mechas amarillas y rojas y da la bienvenida a su “humilde hogar”.
Incontables pinturas, esculturas y litografías cubren las paredes de su sala. Sobresalen obras de importantes artistas plásticos nacionales e internacionales y fotografías de personajes relevantes en su corazón como sus padres, hermanos, amigos, sobrinos y ahijados.
Cada uno de esos detalles guarda una historia diferente, pero son relatadas con igual emoción. No hace falta decir más nada para saber que está en la morada de Rosa Nava.
Una explicación muy orgullosa de las obras que llenan su casa prosigue el recorrido respectivo por los pasillos de su domicilio, mientras se disculpa por tener los ojos rojos, pues el día anterior le habían practicado un tratamiento del cual todavía padecía consecuencias y molestias.
El cargo de Secretaria de Cultura del estado Zulia no pudo estar mejor correspondido que por esta mujer fanática de las artes, música, academia, educación y el lenguaje. Rosa Nava sonríe mientras asegura que jamás habría pensado que su afición por ese mundo le serviría tanto.
- ¿Cuándo sintió que sería profesora?
- Desde pequeña yo era la maestra de mis hermanos, siendo la cuarta, y le explicaba a mis hermanos mayores (risas). Fue la mejor elección de mi vida. Soy educadora y seguiré siéndolo. De mi grupo, yo fui la única de mis amigos que no tuvo cargo al salir de graduada, porque fui vetada por la tendencia política de mi padre, sin haber votado una sola vez en mi vida. Comencé dando clase de Biología de quinto año, Química de cuarto año y Puericultura de tercero en San Vicente de Paúl, en donde fui por primera vez madrina de un curso de grado, a pesar de que tuve sólo tres meses dando clase. Además de estudiante, fui preparadora de muchas materias en la universidad, y con eso me ayudaba.
-¿Cuándo nació su gusto por la música?
- Tanto en primaria como en secundaria, participé en el orfeón de mi colegio. Pero yo creo que fue gracias a mi padre, porque a él le gustaba mucho la música, en el especial los tangos y cantaba bellísimo. De hecho, cuando nosotras le pedíamos que nos hiciera un dictado, en lugar de leernos un libro, nos cantaba un tango. Esa fue una estrategia muy adecuada que utilizó papá para enseñarnos y yo la recomiendo porque además de que uno aprende te deja marcado. Él decía ‘sino hay que comer, ponga música; sino hay para pagar la luz, escuche música’. Así fui creciendo con la música. He tenido el honor de cantar con excelentes artistas y compositores. En un viaje a Cuba, yo estaba buscando un lugar donde se tocara la nueva trova cubana y allí estaban tocando la vieja, y un viejito se me acercó con una guitarra a pedirme que si podía cantar con él la “Gloria eres tú” y al terminar me dijo que era el compositor, yo me iba a morir, me iba a dar un ataque, era el mismo César Portillo de la Cruz.


Conociendo la diversidad cultural
De cada viaje que ha realizado, tiene miles de fotos, libros e historias, cada una mejor que la otra. En todos los países, observa, detalla y aprende las diferencias y diversidades que existen entre las personas de un mismo mundo. Cree que es sumamente importante viajar pues así la gente aprende a amar y respetar lo que tienen los demás y lo propio.
- ¿Desde cuándo se propuso viajar todos los años?
- Creo que comenzó cuando era niña y en las noches conversaba con mi hermana, Carmen, que cuando nos graduáramos nos iríamos de viaje, pero ella me echó una broma porque cuando se graduó de médico a la semana se casó. Pero yo no, yo me gradué, comencé a trabajar en la universidad y en vacaciones me fui de viaje, y así lo sigo haciendo cada agosto.
- ¿Qué visita en cada país?
- Primero agarro un libro de guía de la ciudad, me siento y planifico para que no quede nada por fuera. En cada país, visito los museos y las iglesias, soy muy tradicional en ese sentido.
- ¿Cuál es el preferido?
- Siempre digo que Praga, Madrid, Roma, París y Alemania son extraordinarios.
- ¿Y cuáles le faltan por conocer?
- Tengo pendiente ir a Egipto, por sus pirámides; Brasil por sus carnavales, deseo muchísimo ir a un carnaval brasileño; Chile, Costa Rica, Puerto Rico, Filipinas, China, Japón y muchos otros.



Tantos viajes como edad
A sus 57 años, ha viajado a gran cantidad de países y de cada uno guarda una interesante historia. “He visitado de Europa: Ámsterdam, Italia, Francia, Inglaterra, Escocia, Irlanda, Suiza, Austria, Finlandia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Rusia, Marruecos, Hungría, Eslovenia, Eslovaquia, República Checa y su capital, Praga, es la más hermosa de todas; De América, conozco EE.UU, Canadá, Cuba, México, Panamá, Argentina, Colombia, Chile. Uno de mis más grandes orgullos fue cuando fui al Vaticano y estuve en una misa del Papa Juan Pablo II en la catedral de San Pedro. Imagínate, que todas las fotos que le tomé salen movidas porque yo estaba temblando (risas), también lo conocí cuando vino a Venezuela”, confiesa Rosa Nava, con miedo a que la tilden de engreída.


Grandes amores
En su biblioteca, además de tener incontables libros de países y ciudades, de música, novelas, de ciencia y química, guarda un texto biográfico de Ricky Martin, que se lo regalaron sus hermanas. Riéndose, revela que él es su gran amor y en el carro tiene todos sus CD’s.
-¿Si le dijera que contara a sus amigos con los dedos de las manos, le sobrarían dedos?
- Ufff, no, más bien me faltarían dedos; tengo muchos amigos. Empezando porque mis mejores amigos son mis nueve hermanos.
- ¿Y quién es su hermano favorito?
- Yo a todos los veo y quiero por igual. Yo creo que más bien yo soy la favorita de ellos.
- ¿Cuántos novios ha tenido?
- (risas) Muchos, bueno, ni tantos, en comparación con las muchachas de ahora que cambian de novio como cambiar de no se qué. Pero tuve varios amores, de despecho y todo. En realidad, a mi me gusta estar enamorada.
- ¿Y cree en el amor?
- Si, por supuesto. Pero también me gusta que me respeten, no me gusta que el tipo me responda feo, ni me grite, ni que me embarque. Y sabes, cuando uno dice eso del respeto pareciera como decir cualquier cosa, como un lugar vacío, pero para mí no es así. Yo tuve un novio que me gritó una vez, y le dije ‘no mijo, si esto va a hacer así, vamos a terminar de una vez’. No hay que dejar que lo irrespeten a uno, ni que se burlen de lo que uno dice, ni que le prohíban cosas.
-¿Qué piensa del matrimonio?
- Que es un mal necesario (risas). Yo creo que es importante, porque permite la consolidación de la familia. Ahora, no creo que sea la única forma de vida. Yo me siento feliz con lo que he hecho y estoy agradecida con Dios. No me casé porque simplemente no llegó el indicado, el príncipe azul.
- ¿Y los hijos?
- Me hubiera encantado tener muchos hijos, pero cuando quise tenerlos ya tenía 40 años y me di cuenta de que ya había pasado el momento. Cuando me da una baja de niños, busco un sobrino de los 25 que me han dado mis hermanos y resuelvo, así es mejor porque no cargo con esa responsabilidad tan grande (risas).
- ¿Entonces, en qué gasta el sueldo Rosa Nava?
- (risas) Nunca me habían hecho esa pregunta. Yo gasto mi sueldo como todos los venezolanos, en comida, pago mis servicios, el carro. Claro, una gran parte la dedico a los viajes, a los cuadros, a la ropa, zapatos y prendas, a la peluquería, como toda mujer coqueta.




Dedicación extrema
Su infaltable y envidiable trayectoria académica la cuenta con más orgullo y recelo que cualquier otra cosa. Antes de comenzar, le pide a la señora que limpia que le sirva un marroncito y a la entrevistadora un juguito con bastante hielo.
En 1973, se graduó de Licenciada en Educación, mención Ciencias Biológicas. Meses después, concursó y entró en la Facultad Experimental de Ciencias, para dar clases de Química. Sus compañeros la escogieron como Coordinadora del Laboratorio de Ciencias. Luego, se fue a estudiar Tecnología en Alimentos en la Universidad de Boloña, un año y medio, lo que no sólo le dio la formación, sino que tuvo la suerte de que en el proyecto en el que trabajó ganara una patente. Asimismo, al volver en 1992, la nombraron Directora Docente de la Universidad del Zulia.
- ¿Qué la incentivó a lanzarse de candidata a la Secretaría de la Universidad del Zulia?
- Yo me jubilé en el año 1999, me fui a Houston un año y cuando regresé mis amigos me propusieron que me lanzara a la Secretaría, pues como había sido Directora Docente, ya conocía el sistema anterior y la gente tenía una buena visión de mi gestión. Además, conocía el reglamento estudiantil y la administración. De verdad me gustaba la idea, tenía muchas ganas.
- ¿Por qué quiso continuar como vicerrectora?
- Mis amigos y compañeros de gestión insistieron en que luchara por el Vicerrectorado, pero yo les decía que no sabía lo que pensaba la gente de mí y de lo que habíamos hecho. Propuse que hiciéramos una encuesta y efectivamente la gente estaba muy contenta y por eso decidí continuar. En el vicerrectorado, hicimos una revolución académica, en el buen sentido de la palabra (risas). Se incorporaron 300 profesores a estudiar doctorados con otras universidades del exterior, y nosotros traíamos a los profesores de afuera a que dictaran las clases a los profesores de aquí, dime tú, qué universidad hace eso. También, alcanzamos la política editorial, en la que editamos 160 libros en dos años, que es para que todos los universitarios nos sintamos orgullosos.
- ¿Qué piensa de haber perdido la rectoría de LUZ?
- No me siento derrotada. Yo quiero ser rectora de LUZ y lo digo en presente porque tengo un concepto de universidad que yo creo que es perfecto. Lo sometí a votación del electorado y un 40 y algo por ciento sí lo aprobó. Al día siguiente de las elecciones, llegué muy temprano al edificio, a compartir con la gente que había trabajado conmigo, a darles las gracias y a aconsejarlos; les dije que a las nuevas autoridades las trataran con igual o más respeto que a mí, y que las ayudaran. La gente que trabajó para mí fue muy generosa, me prodigaron un amor infinito y me hicieron sentir muy feliz, a pesar de los problemas, de las dificultades, de tanto escollo.
- Pero, ¿Será que las personas de LUZ no estaban preparadas para su propuesta?
- Es probable, es probable que la mayoría no entendió cabalmente mi propuesta. Es probable que yo sea muy romántica, quizá debí haberle añadido más pragmática, porque yo me centré en la propuesta académica de la universidad, hacia dónde quería que fuera.
- ¿Qué piensa de su nuevo cargo?
- Ahora que estoy en el cargo de Secretaria de Cultura, me río y digo ‘Dios, qué cosas tiene la vida’. Pienso que será una consecuencia de todo lo que he hecho en mi vida. Como puedes ver me encanta el arte, no me considero una experta, sólo soy una espectadora; soy fanática de las pinturas y el surrealismo. Quizá, todo el conocimiento que he adquirido en este mundo, sólo porque me gusta, es lo que me ha llevado a desempeñar y disfrutar este cargo.
- ¿Qué le diría al personal de LUZ que en ciertos momentos dice “extraño a Rosa Nava”?
- (risas) Les diría que sigan trabajando, que sigan luchando, porque yo creo que la gente que dice eso actúa de manera parecida a como yo lo hago, así que hagan lo que yo haría en determinadas situaciones.

Tapices para pared
Contar las pinturas que adornan las paredes del hogar de Rosa Nava sería un sacrificio. Hay en la sala, en la cocina, en el comedor, en los cuartos, en el estudio, en los baños y hasta guardados por falta de espacio; los hay de diferentes tamaños, colores y tendencias, incluso, algunos con dedicatorias. “En los cuadros, busco alegría, emoción, que me digan algo, que me transmitan cosas positivas. Me he propuesto comprar un cuadro y un anillo cada año”. Algunos de los artistas plásticos que figuran en su casa son:
Salvador Galí
José Gotopo
Pablo Sarcos
Henry Bermúdez
Luis Homes
Enmanuel Luna
Elvis Rosendo
Juan Mendoza
Lucía Antillano
Jesús Soto
Gabriel Bracho
Francisco Bellorín

miércoles, 11 de marzo de 2009

Y yo que estoy en contra del Periodismo de Opinión

Mucho pensé en crear este blog pues tenía varias razones. La principal era que quería emitir mis comentarios sobre cualquier cosa que pasara sin importar si alguien lo leería o no y sobre todas las cosas ejercitar mi lenguaje y escritura.
Primero pensé en buscar una columna de opinión en algún medio impreso de la región, pero eso no es nada fácil pues me dirían algo así como "¿Y quién eres tú para estar comentando y para que la gente te quiera leer?", esa respuesta imaginaria me hizo cambiar de idea.
La otra opción era crear este blog, que bien o mal, no me cobra, ni me discrimina, ni me prohíbe decir lo que quiera... ventajas de la web.
Sin embargo, todo esto generaba en mí ciertos conflictos ya que estoy en contra del periodismo de opinión que ejercen algunos comunicadores dedicados a la vez al periodismo informativo o de investigación. Básicamente, porque creo que antes de ser ciudadanos libres de expresarnos, son (y en mi caso, seremos) periodistas con la finalidad de dar a conocer hechos lo más veraces posibles y si andamos emitiendo juicios de valor sobre uno y otro tema, no me parece justo con aquel lector que cree ciegamente en lo que le estamos relatando, mientras que aquel otro que conozca la posición del periodista sabrá que le están contando una versión de la historia.
Por todo esto, busqué una solución que me alivia sólo un poco: comentaré acerca de lo que me parezca interesante y publicaré uno que otro trabajo de la universidad o que me plazca escribir, excepto de política. Así evito rollos conmigo, si dentro de unos meses me toca cubrir esa fuente, y remordimientos de conciencia con mis futuros lectores, quienes quizá ni sabrán quién soy.
Aquellos que quieran leer mis arranques de expresión serán bienvenidos!!!